El médico que hablaba con la pared

Con este escrito no pretendo criticar a los médicos  japoneses, ya que creo que en todos lados te puedes encontrar con médicos así. No soy muy asidua a ir a médicos ni aquí ni cuando estaba en Barcelona, por lo que no puedo hablar mucho del tema más que de lo vivido hasta ahora.

No tenía pensado subir tan pronto el escrito sobre los médicos que os comenté ayer. Pero mis ganas de soltar el tema han podido más.

Os empezaré hablando del primer médico que tuvimos.
Cuando me hice el test de embrazo, enseguida quisimos ir a la clínica. En ese momento debía tener de 6 a 7 semanas y al ser nuestra primera vez, pensamos que lo primero que se debíamos hacer en momentos así era ir al médico. Para ello, Yuta se dedicó a indagar en internet cuales eran las clínicas más cercanas a nuestra casa, ya que si teníamos que ir yendo, no tener que ir muy lejos. La mayoría de las opciones eran clínicas pequeñas, de uno, máximo dos médicos. Así pues, fuimos a una de éstas que a Yuta le pareció la más adecuada o de la que se hablaba mejor en el sitio web que visitamos. Una de las cosas que me daba miedo era que todas las mujeres coincidían con lo mismo: “es un doctor que si no le preguntas, no te cuenta las cosas”. Me quedé con ese detalle. Así pues, en nuestra primera visita llegamos y esperamos nuestro turno mientras le comentaba a Yuta que me parecía muy raro que no hubiera maridos, y en cuanto me llamaron…. ¡sorpresa!, no dejaron entrar a Yuta. Tengo que reconocer que éso no me gustó en absoluto, pero me callé, me hicieron la eco y lo hicieron entrar, aunque había el espacio suficiente para que él me pudiera esperar dentro de la consulta y no fuera. Cuando lo llamaron nos contaron con palabras textuales que nos habíamos precipitado yendo tan pronto y que sólo había la bolsa, que no se veía el embrión por lo que podía ser que no viviera y que volviéramos al cabo de un mes. Dicho ésto, hizo salir a Yuta de la consulta, y me volvió a repetir LO MISMO pero como si fuera lerda y con menos información…. Tras la consulta estuve hablando con Núria y con Bea, las cuales me comentaron que ellas no tuvieron este tipo de problemas.

La segunda visita coincidió 4 días justos antes de marchar a Tailandia. Yo no iba contenta, llevábamos un mes hablando de que no me gustaba la idea de que Yuta no pudiera entrar en la consulta como padre que era de nuestro futuro hijo, e iba decidida a preguntar en la consulta antes de hacerme de nuevo otra eco y encima pagar, si no entraba me iba a otra clínica. Al llegar le preguntamos a la chica de recepción, y nos dijo que le preguntáramos al médico, así, cuando nos llamó, nos presentamos los dos en la puerta. El médico, al ver que decía que quería que Yuta entrara, hizo cerrar la puerta a la enfermera y nos habló de que él no quería que entraran padres o todo el mundo querría, que tenía el tiempo justo y que no podía perder el tiempo…. Ante dichas palabras me sentí como si para él nosotras fuéramos ovejas, que se las tiene que marcar (en nuestro caso meter un palo por allí) y “ale, ¡pa’ fuera!”. También en ese momento me di cuenta de algo que no quise ver la primera vez, el médico nos hablaba pero siempre pasando de mi y nunca mirando a la cara. Le dije a Yuta que me quería ir, pero el médico dijo que no sabíamos si estaba embarazada o no y que me hiciera al menos la eco. Ojalá me hubiera ido, total, tenía vómitos a todas horas, estaba embarazada como que me llamaba Mireia!! Pero Yuta me hizo hacer la prueba, como siempre no sabe decir que no, y esta vez vimos hasta el corazoncito como se movía. ¡A llorar me puse! Encima la enfermera me dice, “¿por qué lloras?”, vamos…. una no puede estar contenta después de que la hayan echo esperar un mes con la incertidumbre de si estaría o no vivo  a pesar de estar casi segura?. Esta vez dejaron a Yuta quedarse en la sala de al lado y cuando estábamos en medio de la eco lo llamaron para que lo viera. Realmente, qué mejor que compartir ese momento tan precioso, esa primera vez con tu esposo. Por suerte el médico no nos robó ese momento… Una vez salí, el médico volvió a hablar. Esta vez decía que él no podía asegurar que siempre entráramos los dos, sólo podríamos cuando no hubiera “nadie” esperando. Vamos, que eso sería nunca, a pesar de que según mis cálculos tardó lo mismo enseñándome a mí, que a los dos. A parte de que se sentó mirando a la pared y no nos miró a ninguno de los dos en los 5 minutos que hablamos. Más bien dicho “habló” con Yuta, porque cada vez que yo decía algo, obviaba mi pregunta o lo que yo decía y se dedicaba a hablar de lo suyo o a contestar a Yuta. Vamos, unas maneras que para quererlo realmente de médico!
Al salir, enseguida contacté con mi vecina, que me había aconsejado una clínica que resultó que más tarde, una vez avisamos a nuestra suegra de que estábamos esperando un pequeño, allí es donde había nacido el hermano de Yuta, K. Mi vecina había entrado en todas las consultas con su marido, por lo que ya sabiendo de antemano que ahí no tendría ningún problema, sin pensármelo dos veces, ahí nos fuimos.

Así pues, la tercera visita fue en el nuevo hospital, un hospital “cristiano internacional”. Los que me conocen ya saben que yo paso mucho de religiones, pero lo de internacional me hizo pensar en que quizá eran un poco más abiertos de mente. Y así fue… Había muchísimos padres, y hasta nos dijeron que era aconsejable que alguien fuera contigo para estar más cómoda (¡por fin alguien que piensa en los sentimientos de la madre!). La primera visita te la hace una médica random que comprueba que todo está en orden y te pregunta cosas como si quieres tener médico hombre o mujer, y te da el que más se adecue a ti. En nuestro caso nos iban a dar uno que tenía muy buena pinta, pero al decir que barajábamos la idea de volver a España, nos dio uno al que se le da bien el inglés (a mi aún no me lo ha hablado), por si tuviera que traducir los informes.
Una cosa que me gustó mucho es que, una vez terminada la visita, nos llevaron a una sala donde una enfermera se dedicaba a asesorarnos y a su vez nos explicó como iba el procedimiento en el hospital. No sólo eso, que la primera cosa que nos preguntó fue que qué tipo de parto queríamos: en casa, en una casa de parteras, o en un hospital…. ¡Me encantó! Creo que llega a ser España y nadie me pregunta cual es mi voluntad, sino que dan por sentado que “harás como todos”.
Pero en la cuarta visita me desencantó el médico por el que tenia tantas expectativas. Me hicieron esperarle ya tumbada preparada para que me mirara la barriga, y fue directo a ello una vez entró sin pararse a decir ni un “buenos días” ni un “soy el doctor X”. Encima luego fui YO la que le tuvo que preguntar por el pliegue nucal, si tú no dices nada, ellos no te lo comunican si no es necesario… Ya me lo tomo distinto, lástima la confianza cero que crean con tal actitud, pero almenos no me hace los feos que me hacía el otro, así que a gusto vamos :)

¿Modo de los sábado de visita para hacerlos perfectos a partir de ahora?
“Love & peace, hippie total!!!” ;D

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22 comentarios en “El médico que hablaba con la pared

    • Mireia dijo:

      Verdad? Realmente es lo que me indigna… hay muchas enfermedades que necesitan comprensión y cariño…
      El embarazo no es más que un estado, no una enfermedad pese a ser tratada con médicos, pero es cuando más necesitamos un trato cariñoso o si más no respetuoso y los médicos ayudan cero :(
      A ver como vay yendo, yo ya no me estresaré más, lo que no me dign, me haré la sueca y seré feliz ;)

  1. la madre novata dijo:

    Joé, mira que me encanta Japón, pero en algunas cosas siguen siendo tan machistas fu.. que mal.
    Espero que a partir de ahora el Doctor Sinnombre se porte bien, prueba a hablarle en inglés, lo mismo hasta se anima, para practicar jajajjaa

    • Mireia dijo:

      Hola Esther!!!! :)
      No te hagas esa imagen, no es que sean machistas, sino que “quizá”, y eso es mi impresión al tema, los hombres médicos deben ser más fríos, ya que mucho hombre en esta sociedad guarda mas las distáncias en el día a día con la gente. Si sumamos que a veces se cusa a los hombres de que si te hacen un trato extra amable ya piensan más allá de lo normal…. quizá lo entiendo, pero no hacía falta ni mirar o sudar de mi cara, eso vamos, seguro!.
      Pero bueno, por lo que siempre me han dicho, hay mucho ginecólogo estúpido en nuestro país también, así que nadie se salva! jajaja Toca cruzar dedos para ver si poco a poco el de ahora al menos aumenta la comunicación, que ganas al asunto no le pone! jejejeje (yo es que mi inglés… mal mal mal! D:)
      Per en cuanto a la mujer, me da la impresión que aquí la embarazada tiene más poder de elección y más libertad que en España, eso me ha encantado :)
      Muchos besitooooos!

  2. Wabi Sabi Wasabi (@WabiSabiWasab) dijo:

    Vaya tela…
    A nosotros nunca nos dijeron que mi marido no entrara…, teníamos la excusa del idioma, jeje… Pero es cierto que en mi primera clínica solo había mujeres solas (deprimente…) y en el hospital los padres que iban esperaban fuera… bufff…
    Venga, ánimo!! A ver si el médico que tienes ahora se vuelve más majo. Es que son de siesos…
    Besos ;)

    • Mireia dijo:

      Jajaja, si es que al principio hicimos ver que no sabí japonés por si eso, pero nono, que entrara yo sola mientras entendier un poco…. Que pena da que los padres no puedan /muchos no quieran entrar, vamos, con la cara que veo a Yuta de ilusión cuando nos ponen la eco hasta a mi se me cae la baba al verle! XD

  3. Nuria dijo:

    Ya te expliqué que eso no depende del país, sino más bien del médico y el hospital que te atiende. Mi doctora en Japón me gustaba, Hideo podía entrar conmigo y era muy amable, pero, para mi modo de ver, era demasiado “natural” (ya sabes que embarazo tuve). En cambio en España, en el hospital, no permitían entrar a NADIE con la embarazada (lo del Japón machista…. aisss), así que me tocó pasarlo todo a solas.
    Pero las malas experiencias siempre sirven para saber mejor aquello que quieres y aquello que no quieres, para futuras veces ;)
    Petons, guapos !!

    • Mireia dijo:

      ;) Sisi, si es que j ho sabia, per això deia, no he anat a gaires metges així que no dic res, però es parla fatal d’alguns metges espanyols! jajajaja I ja dels parts o el tractament…. s’hi poden fer llistes! Encara que ja sabem que cada part és un cas.
      MUAHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!!!!!!!

  4. coca dijo:

    Creo que no depende del país, sino de la gente que habita el país. Cada persona es diferente, sea de la profesión que sea, asi que hay que armarse de paciencia y decir DALAI cada vez que vayas a consulta, ja, ja.

    Bueno pero digamos que el medico que te atiende no es tan amigo de la pared, ¿cierto?

    Lo importante sea el bienestar tuyo y del bebé, así que dales solo el tiempo necesario a esos medicos y después a olvidarlos hasta la siguiente cita.

    Animo!!!

    • Mireia dijo:

      Completamente de cuerdo, de rancios los puedes encontrar en todos lados. Aunque me da que aquí el tanto porciento, por el carácter que tienen, puede ser superior XD

      Sí, a partir de ahora a pasar y a tomarlo como.. voy a ver al peque. Y un vez termindo…. fuera!
      Pero necesitaba desahogarme ;)

  5. Mireia dijo:

    La virgen, con el primer médico, ya que eres tú la que tiene el bombo al menos que te atienda más a tí… menos mal que cambiaste de médico, porque ese era un bloque de hielo, ni que fueras una máquina de parir hijos, oye. A ver si con ésta clínica las cosas siguen yendo tan bien y no te dan ningún disgusto :) A relajarse y cuidarse mucho!!

  6. Alberto Moreno (@albertomorenot) dijo:

    Menos mal que cambiaste de médico, aunque parece que hay cosas que son intrínsecas a Japón, como lo de que si no preguntas no te dan la información.

    En fin, nada más importante y con lo que te debas sentir lo más cómoda posible que con un embarazo. Hiciste bien tomando la iniciativa y cambiando de lugar. Espero que todo vaya bien en el nuevo hospital.

    Ánimo, Mireia.

  7. Jessica dijo:

    Yo he pasado por una experiencia similar últimamente, asi que te comprendo a la perfección. Por un problema en un dedo del pie he visitado a dos dermatologos, a cual peor.
    La primera me contaba las cosas a medias, sin informarme del proceso, sus consecuencias, o del cuidado personal que tenía que llevar en casa. Me hizo pasar por una pequeña cirugía muy dolorosa con la que no hubo absolutamente ninguna mejoría.
    Me fui a otro médico que tenía buenas opiniones en una página de Internet, pero la atención ha ido a peor. No me me mira ni
    me habla en absoluto si no le pregunto, y aunque lo haga, está tan mayor que ni me escucha. Y lo peor es que básicamente
    le suda todo lo que yo tenga que decir. Si hasta me corto las uñas de los pies en plan al límite, hasta hacerme daño en uno!! Todo sin avisar, y mientras le decía chottto matte nani shiteirundesuka??!! El seguía a lo suyo sin inmutarse. Esto para que vuelva a su consulta por uñas encarnadas o que??? Flipante. Pero estoy aguantando con este porque cada vez que vas a una clínica nueva la primera vez te cobran una pasta, y me está dando la sensación de que todos son iguales.

    Perdona el tocho!! Yo también estoy indignada con los médicos japoneses . Me alegro de que al menos te este yendo mejor con la última clínica. Suerte!!

    • Mireia dijo:

      Hola! Ostras… espero que ya estés mejor del pie!
      Bueno, nos queda esperar que vayan cambiando a base de conocernos o tener la suerte de algún día encontrar a alguno majo :P
      A por ellos!

    • Mireia dijo:

      Hola guapa!!! Pues sí, fue muy raro y encima cerrados de mente. Se ve que hay muchas así por aquí, pero al fin vamos a un sitio que tienen dos dedos de frente :P
      El padre es en sí tan responsable como l madre, a mi ver, así que ahí lo quería tener yo! Encim con la cara de ilusión con que mira las ecos… y me querían privar de ello!!!!! jajaja

      Besitos!!!!!

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