Un año juntos

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Recuerdo esos primeros momentos como si fuera ayer…

Diciendo a Noe que se acercara a mamá y a Teo para darle un besito, estando tumbados en el sofá tras el parto. Quería tenerlo cerca, en cambio él se negaba en rotundo. Decía que no, y miraba desde lejos. Eso sí, si me veía tocar el teléfono, ni que fuera un microsegundo, enseguida me decía “deixa aifón!!” (deja el iphone). Al poco me di cuenta de que empezaba a acercarse, pero siempre evitando la parte frontal del sofá. Se iba acercando más y más, a darnos besitos a los dos, pero subía por las esquinas. Finalmente le hice entender que si no se acercaba porque allí había nacido Teo, me lo confirmó con la cabeza y luego me dijo: “mama.. teo cul!” “Si.. així ha nascut, oi carinyo?”.

Después de eso empezó a acercarse de forma natural, y, tal y cómo habíamos decidido con Yuta, Noe era lo primero ahora, tenía que sentirse importante. Y todo fue sobre ruedas, hasta que llegamos a Japón coincidiendo que Teo ya tenía dos meses y medio.

No es que fuera mal, simplemente que cuando dejas de estar rodeada de otra gente durante el día a día que pueda estar también un poco con el peque o simplemente tener a tu alcance sitios para que se distraiga, la cosa cambia mucho. Pasas a estar completamente sola y no das a todo. Noe quería jugar con mamá y seguir el ritmo…

Teo en cambio empezaba a demandar más y más. Siempre diré que no ha habido conflictos entre ellos, sino conmigo. Empezamos a entrar en una etapa de peleas contínuas que admito no haber actuado como me habría gustado, y me arrepiento… pero soy humana, y momentos en que el pequeño te tiene atada por todos lados no te tomas las cosas de la misma manera. Coincidió también con un nuevo cambio en nuestras vidas: la escolarización. Nunca sabré cómo se sintió, pero aunque lo ha llevado muy bien, creo que descargaba conmigo ese pequeño estrés que le creaba esa situación. Retos, premios muy muy ganados.. poco a poco la situación mejoró. Fue un período muy tranquilo, agradable, parques que ayudaban a desahogar ese pequeño estrés con la llegada del buen tiempo seguidos por nuevos problemas en la escuela, temas que creo que tocaré más adelante porque me saben realmente mal.. Temas relacionados con esas primeras amistades. ¡Pero este post no viene al caso!

Y llegamos a ese primer año juntos, cuatro, pero sobretodo dos. Los miro y veo una adoración tremenda del uno al otro.

Noe mira a Teo con una mirada que desprende amor a raudales, de un sentimiento de protección y a su vez maravillado por ese pequeñín que no para de perseguirle a todos lados, de querer controlarlo y ver que no puede, y se frustra, y empieza a apropiarse de todo.. “¡es mío!”, pero muchas veces veo que cede sin muchos remordimientos. Otras veces se enfada, porque le destroza lo que tanto le ha costado crear. No lo he hablado mucho por aquí, creo, pero Noe siempre ha sido más de acción que de paciencia. ¿Estar sentado toqueteando algo?, ¿mirar un libro?… ¡JA! (las pelis ya son otro cantar). Pero no ha sido hasta hace muy poco, esta primavera con el inicio del nuevo curso, que ha empezado a sentarse a mirar libros, coge los bloques y se pone a apilar, coge el coche de los Sylvanian, lo carga tanto de pasajeros como muebles de la casa y los lleva de paseo a construir una segunda casa donde sea más idílico: debajo de su trona-silla o dentro del mueble de la TV. Así que, visto que ahora es cuando muestra este interés , que se lo destrocen lo que sea que haga le fastidia un poco más puesto que es la novedad.

Por otro lado Teo, es ver a Noe y no ve nada más, es como los Reyes Magos siguiendo la estrella: “Oh , estrella que brillas sin cesar!”. Pues así… le gusta seguirlo a todas partes, toquetearlo, provocarlo.. aunque si coge algo es porque Noe no lo tiene en su poder, eso sí, cosa que coge, cosa que se convierte el tesoro nacional. Manos de oro, vaya.

Los veo y me siento tan orgullosa de ellos, de ver ese amor tan puro que se tienen.. Nunca he tenido hermanos, pero me maravilla ver como va cambiando esta bonita relación. Tengo muchas ganas de seguir observándolos desde la retaguardia :)

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6 comentarios en “Un año juntos

  1. German dijo:

    Que bonito! Yo también tengo dos (niño y niña) y aunque a veces se pelean, no hay duda de que se quieren un montón..!! Por cierto, estuvimos a punto a punto de llamar Teo a nuestro hijo (aunque al final fue Mario :) Saludos !!

    • Mireia Moreno dijo:

      Es una maravilla.. supongo que al no tener me fascina aún más. Entonces pienso en cuánto me habría gustado a mí conocer esta sensación, al igual que cuando luego nazcan los primos.. supongo que ser tío directo, de tu propio hermano es aún más maravilloso… ainsssss! Por cierto, Mario es muy bonito también! Nunca lo pensamos.. supongo que porque el repertorio menos Teo era muuuuuuy catalán XD Un abrazote!
      (contesto muy tarde, lo se!)

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