Kodomo no hi

koinobori2014

En Japón, al no ser un país cristiano, no se celebran santos, sino que las fiestas nacionales están marcadas por momentos de lo más variopintos: el día de la cultura, el día del mar, el día verde, el día de las niñas, el día del cumpleaños del Emperador, el día de los niños… Cada uno marcado con sus peculiaridades.

Así que, este año, gozando de tener un mozuelo en la familia, nos pusimos manos a la obra y el pasado 5 de mayo celebramos el día de los niños.

En las casas, se acostumbra a poner una carpa voladora o koi nobori de tela que se deja volar al aire, en muchos casos tres, representando así a la madre, el padre y el hijo. Cuando le pregunté a Yuta de por qué se utilizaba una carpa, me pareció la respuesta más lógica, incluso se me había pasado por la cabeza: las carpas, son animales que nadan a contracorriente, esforzándose y superando metas; así pues, con la carpa se espera que los niños crezcan fuertes y superen sus metas día a día. ¡Me pareció precioso! (pese a que la realidad es que las carpas no suben ríos).

Otra de las “tradiciones” es que los abuelos regalan a los niños un Kabuto, que viene a ser una armadura que se expone deseando que los niños crezcan sanos y fuertes. Este año, los abuelos nos mandaron uno, tras preguntar mucho y decir que no hacía falta y que si tanto querían hacerlo… ¡diminuto lo queríamos! Y, ¿qué hicieron nuestros suegros? Pues como la gran mayoría, hacer lo que les dió la mismísima gana y ahí sigue, un enorme kabuto en una caja a espera de devolver. En fin… suegros.

Ya hablando de comida, se come mochi con azuki (judía roja). El mochi es una pasta de arroz que forma parte de muchos de los dulces típicos del país. Una cosa que me sorprendió fue la forma, muy distinta a la habitual, con forma de empanadilla. Muchos españoles que han venido de viaje me han dicho que este tipo de dulce les parece empalagoso y muy dulce, bueno, a mí me encanta :P

Para terminar os hablaré de la última costumbre que, enterándonos a última hora gracias a Núria, fue la que me pareció más curiosa. Y es que se acostumbra a hacer un baño con shoubu o según la wiki, cálamo aromático. Normalmente nos bañamos los tres los fines de semana, pero con el shoubu y su olor tan peculiar, nos pareció muy muy especial aunque no tanto que nos lo intentara meter por la nariz.
Bueno, ya os he contado en qué consiste, ahora os explicaré lo que hice “a mi manera”. Y es que llevaba meses pensando en las carpas, bueno, más bien dicho, desde el año pasado que a veces se me pasaba por la cabeza. Así pues decidí llevar a cabo la idea que más me gustó y que me pareció que a partir de ahora sería una actividad muy participatiba con el pequeñajo, pudiendo en un futuro hacer un precioso álbum con todos los años recopilados:
Hice una plantilla para hacer una carpa en un A3, de papel. Colores, gumets, toooooodo abierto a posibilidades que a partir de ahora iremos descubriendo, pues, nos tocará a los tres ponerse a pintar en cuanto llegue el día ;D
Este año le tuvimos que ayudar un poquitín, y es que Garbancito es aún muy pequeñito :) Pero se lo pasó teta, y al papi y a la mami…. se les caía la baba que daba gusto!! Y arriba os he dejado lo bonita que quedó! Aiiiiiii ♥

Por cierto, desde hace un par de semanas ¡YA CAMINA!. Muchos van con miedo a que llegue este momento, yo ando encantadísima! A ver si me pongo las pilas y os cuento con calma :D

Dos celebraciones

Cuando se acercaba el cumpleaños del Garbancito, una cosa tenía clara, y es que quería celebrarlo solamente los tres, en familia. Yuta estuvo muy de acuerdo con la decisión y nos reservamos el día 23 para nosotros.

Mi “idea” era poder celebrarlo haciendo un picnic bajo los esperados cerezos en flor, pero finalmente no llegaron a tiempo ¡o nosotros nos adelantamos! Igualmente eso no quitó que pasáramos un día genial disfrutando de la tranquilidad de uno de mis rincones de Tokio favoritos: un parque situado dentro del Meiji Jingu, en el centro de la ciudad. Croquetas, empanadillas de atún, sandwich de jamón y queso, choricito.. fueron algunas de las cosas que nos llevamos para terminar soplando un enorme uno sobre un pequeño pastel de chocolate y fresas con cara de oso! (que tanto nos costó encontrar)

Así pues, al cabo de una semana nos tocó re-celebrarlo de nuevo con la familia de estas tierras. Por algún que otro comentario, no tengo muy claro que entendieran el porqué no lo quisimos celebrar con todos ese día.
Vinieron mi suegra, mi cuñada y, tres horas tarde, mi cuñado, a quienes les preparé una fideuà que salió de rechupete! Pero la sorpresa llegó después, cuando mi suegra sacó un mochi de kilo y medio de una caja. Para los que no lo sepáis, el mochi es como una pasta de arroz, que se acostumbra a emplear mucho en forma de dulces, aunque también se come tal al grill o hervido y con soja. Os engañaría si dijera que no sabía de qué iba la cosa, pues mis amigos los wasabitos  pasaron por las mismas hace unos meses, pero tener que ponerle a tu hijo un saco de kilo y medio en la espalda IMPRESIONA!

1anymochi

Según me estuvo comentando mi suegra, el mochi se pone en la espalda a la espera que el niño o niña gatee o camine. Si hace esto, significa que será un niño que crecerá sano y fuerte; aunque muuuuuuuuuuchos lloran (y Garbancito no fue una excepción!). La verdad es que al principio me sorprendió, le atamos el pañuelo estando de pie, y le hice caminar unos pasitos entre aplausos por parte de la abuela y los tíos. Pero finalmente por el peso cayó, pegándole tal estirón en la espalda que se pegó un susto de narices y ¡saltaron los lagrimones!

Se puede decir que lo hemos celebrado de las dos mejores formas posibles, a la nueva y a la antigua usanza… aunque a la vuelta a Barcelona nos tocará re-re-celebrarlo con los otros abuelos y los bisabuelos, verdad? ;)
Se nota quien quiere pastel y fiesta, eh!!!

Vuelo con ANA – All Nippon Airways –

ANAes
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Hace un mes y medio, justo antes de Navidades, me vine a España de vacaciones. Esta vez nos costó muchísimo buscar vuelos, pero por cosas del destino, la oferta más “buena” fue con ANA (All Nippon Airways), compañía que, junto con JAL (Japan Airlines), son las únicas dos compañías japonesas que enlazan Japón con Europa o América. Ambas tienen un gran renombre y, tras muchos años volando, fue la primera vez que tuve la ocasión de comprobarlo por mi propia cuenta.

Ahora podría hablar de muchas compañías, europeas y asiáticas, con las que he viajado, pero con el tiempo cambia la calidad, el servicio y todo. Así que a fondo sólo hablaré de ésta por ahora:

Mis recuerdos año tras año con compañías europeas me habían hecho posicionarme con algunas que me parecían mejores y otras peores. Pero dejando siempre en cola el volar con las asiáticas Aeroflot y Air China. ¡Terribles! (Eso sí, a muy bien de precio).
Pero esta vez, al buscar, no tuvimos opción alguna. En primera posición en las listas de precios había la empresa de Corean Air y la combinación Aeroflot con Air China, cada una con más de 23 horas de viaje. El viaje a España ronda las 15-16 horas, por lo que me pareció una exageración.
Luego ya se encontraba ANA, de la que había oído muchísimos alagos, así que muy ilusionados cogimos el vuelo.

La aventura empezó en Narita, cuando por estar embarazada, me hicieron ir media hora antes del embarque al punto de ayuda y servicios de ANA. Una trabajadora, sonriente a más no poder,  me cogió todas las bolsas que llevaba en mano y me llevó a hacer el control de aduanas por un lado especial. Luego hay una sala donde has de llenar tus datos en un papelito y presentarlo a la policía de aduanas. La chica no me dejó tocar ni el bolígrafo, se encargó de todo y, una vez entregado, me siguió cargando mis mil y una cosas hasta el avión, donde las pasó a otra chica que me las llevó todo el pasillo hasta mi asiento. ¡Una pasada! Vale que es por la situación en la que me encuentro, y en parte me sentí un poco violenta, pero…. WOW! ¡Qué impresión!
Luego el avión no iba 100% lleno, por lo que me pude colocar en un doble asiento para estar más cómoda. Creo que por primera vez en los 7 años que hace desde mi primer vuelo, el monte Fuji me despidió con una de sus más grandes vistas hasta el momento haciendo que me cayera alguna que otra lágrima :P (no os riáis de mí, ¡que estoy sensiblona total!).

Mis impresiones:
Asientos anchos y con muchísimo espacio entre filas, por lo que estabas comodísimo.
– Casi nadie reclinaba el asiento, no hacía falta, cosa curiosa de ver si has volado en otras compañías. (sí, a eso me dediqué a mirar en mis paseos de un lado a otro ;) ).
Azafatas pasando cada dos por tres ofreciendo agua o zumos (en muchas compañías eso dura los primeros 5 minutos tras haber dado comidas).
Comida riquísima (no cansaba, muy bien preparada y buena presentación). Ah! Y comías con cubiertos de verdad (no de plástico).
Televisores grandes con muchísimas películas de calidad.
Los vuelos salen caros, pero compensa, en calidad y, por consecuencia, emocionalmente.

Vamos, ¡que salí encantada!

Lástima que la historia no se terminó allí, porque sigue…

Al llegar a Frankfurt una azafata me ayudó a llevar todas mis cosas de nuevo hasta la salida del avión, donde una chiquilla del aeropuerto me esperaba para llevarme todo hasta mi próximo avión. ¡¡¡Lujazo total de nuevo!!!
Teníamos la misma edad, y me encantó charlar un ratillo con ella a pesar de mi cutre-inglés :P
Una vez más me llevó por una ruta más corta y pasando por aduanas para “preferentes”, en menos de media hora ya me dejaba en la puerta de embarque de Lufthansa, compañía con la que volaría a Barcelona. Pero ese vuelo fue muy distinto y bastante decepcionante… ya que para empezar nadie me ayudó y, pese a avisar que estaba embarazada, se me iban pasando las azafatas. Nadie me ayudó a llevar nada por uno de esos estrechos pasadizos hasta llegar a mi asiento, simplemente a subir mis bolsas a los porta-equipajes y porque les insistí. Muy mal…. También hubo algún que otro usuario al que daban mil ganas de patear, porque levantarse mientras el avión está en la pista de vuelo o ponerse a llamar al segundo de aterrizar no es lo más normal del mundo.

¡¡¡Así que  le doy 100 puntos a ANA con mucho mucho orgullo!!!
(Y un cero patatero para Lufthansa… espero que a la siguiente pueda decir lo contrario!)