Pañales (y toallitas)

Siempre me propuse que este blog nunca sería utilizado para nada que fuera hacer publicidad, y así continuará, pero en este caso me llegó la oportunidad de probar un producto nuevo de uno en concreto  que ya me tenía contenta, y, mientras lo probaba, no pasaba día que no dijera cosas buenas de esta novedad. Así que he decido que os voy a hablar de los pañales y las toallitas que hemos usado con N hasta el momento tanto en España como en Japón y lo que nos han parecido. Aunque es un tema muy personal.

Desde el nacimiento en España, igual que cada vez que hemos vuelto, hemos utilizado Dodot en todas sus etapas. Aunque en ocasiones de haberme dejado los pañales un fin de semana determinado, es cuando hemos ido probando otras marcas. Pero sinceramente, ya ni las menciono, porque aunque se hable de calidad/precio de muchas de ellas, ninguna me ha ido tan bien como la Dodot.

Ahora es cuando os lo admito algo (y quizá algunos pongáis el grito en el cielo) por lo que quizá éstos han sido los mejores que he encontrado en el mercado:
Yo soy de esas que apuuuuuran los pañales hasta el último momento, hasta haber llegado en muchos casos a las “12h seco” de aguante o más, de llegar a esos escapes porque se me pasa el tiempo y el pañal llega a su límite. He sido muy muy pasota (¡MATADME!). Así es como he ido viendo cuales realmente eran los pañales que aguantaban más, ¡no hay otra! jajaja
DODOTNOCUELGA The Inomatas
Nosotros hemos probado los nuevos de la categoría activity,
cuidado porque no son los mismos que  hasta ahora eran la activity.
¡Nos han encantado! Gracias por esta oportunidad DODOT!

Además añadir que el páckaging  con el que llegó, igual que en el dibujo, era una idea chula chula con la que hicimos una divertida sesión de fotos! A ver si subo alguna a instagram.

 

Así pues os comento lo que he ido viendo con los Dodot, que en casa han sido de lo mejor y ni en Japón he encontrado equiparable (ni la Pampers que es famosa en todos lados!).
Para empezar tienen varias categorías, de allí depende la capacidad y las “sorpresillas” :

  • Básica (empaquetado naranja), la más económica, y en casa la que menos ha gustado de todas. Pues es más sencilla , llegas a las 12 horas justillo y es fácil que las cacas se escapen. Además de la calidad del material.

  • Hasta 2 veces más seco” (empaquetado azul). La gama media y la que hemos utilizado nosotros desde los seis meses hasta ahora. Una maravilla, aguanta muchísimo el pipí y el material es muy resistente. Pero en algunas ocasiones, con el movimiento, la caca puede llegar a salirse..

  • Activity (empaquetado rojo y plateado). Sólo en los primeros meses la utilizamos. Puede tener un precio un poco más elevado pero vale mucho la pena… pero aquí es cuando os hablo de la nueva activity que empieza a verse en algunas tiendas (cuidado porque hay el que era el activity hasta ahora y el “nuevo”)… ¡vaya maravilla! ¡AGUANTA AÚN MÁS! Es como que la base se divide en tres y se llenan las tres por separado. Absorve el pipí a la perfección y he notado el culito del peque mucho más agradecido que como lo hace normalmente con el del empaquetado azul u otras marcas -pese a mis pasotismos-. Además las cacas, y mira que este mes que los probé el peque se ha lucido, ni una sola vez he visto un simple intento de escape. Vamos, que ahora entendéis por qué estoy diciendo que son tan buenos, ¿verdad? La única pega es que son un poco más caros que los del empaquetado azul, pero si tienes que cambiar la mitad de veces al peque y no sufrir cada vez que se hace caca y no estás cerca de casa (sí, me ha pasado), creo que valen entonces mucho mucho la pena :)

  • Sensitive (empaquetado blanco), para primeras tallas post nacimiento.

Así que supongo que ya sabéis cual es mi elección a partir de ya, ¿verdad?

Ahora, ya si hablamos de las marcas que encontramos en Japón la cosa cambia. En muchos casos son marcas que podemos encontrar en EEUU. Pero a mí, personalmente, no me han gustado mucho. Y si utilizo es porque no hay más remedio, lástima que no lleguen tan lejos los de Dodot! jajaja (me tendrían que pagar porque parece una propaganda de narices, pero es que es verdad!).

Empezamos con la Pampers a nuestra llegada con 4 mesecitos. “Aguantaban”, pero se hacía todo de bolitas en lo que es la parte del pañal que roza con los pantalones (igual que con otras marcas que ya ni menciono en el post). ¡Me sacaba de mis casillas! Y la calidad/precio, siendo éstos los más caros que encuentras en Japón me defraudó mucho.

Continuamos con Moony, que hasta el año y medio más o menos nos aguantaron bien, pero en cuanto llegamos al momento de actividad del peque, o cambiábamos cada dos por tres o eran escapes continuos -vamos, sólo me servían  para noches-.

Y finalmente, hasta ahora antes de venir a España estábamos con Merries. Combinábamos los de braguita (allí están muy de moda y son muy cómodos de utilizar) durante el día , con los de toda la vida por las noches para que nos salieran más rentables y nos aguantaban muy bien ambos.

¡PERO! Aunque ahora os digo con los que nos hemos quedado nosotros en cada etapa de los que hemos ido probando, el pipí nos aguantaban las 12 horas justas justísimas y de las cacas creo que mejor no os hablo. A la que notáis algo, corred porque ¡tienes diversión asegurada!

Finalmente las toallitas:

Seamos sinceros, no sé qué productos, y prefiero no mirarlo, llevará la Dodot, pero hace buen olor y cuando hay manchas es la marca que mejor las saca. Hemos probado distintas, entre ellas la Mustela, y aunque para cremas es de lo mejorcito, las toallitas no son lo suyo.

Y en Japón me río para no llorar. Les van las toallitas pasadas por agua, literal. No llevan nada, así que, siendo sinceros, en caso de necesidad no limpian nada y te dejas medio paquete cuando intentas limpiar el culo a tu hijo. Peeeeero, las de la marca Pampers las salvamos por llevar “algo” que al menos hace un mínimo efecto. Así que si váis de viaje o estáis allí, no tiréis el dinero, valen un poco más pero son las únicas que sirven de algo….

Luego me pregunta Yuta que por qué siempre que puedo me añado paquetes de toallitas en las maletas/bolsa del cochecito cuando volamos España-Japón, creo que queda bastante claro :)
He utilizado la excusa de hablaros de los súper nuevos pañales de Dodot para enrollarme en este mundo de pañales y toallitas. Una forma de ponerme bajo aviso que en nada me toca re-empezar a mí con Garbancito 2 mientras con Noe empezaremos la “operación llevar braguitas” y hacer mucho “ohmmmm!” Jajaja

A por todas!!!!

¡30 semanas!

29 setmanes

Se me están pasando volando los meses, parece que fue ayer cuando llegamos, estando de apenas un mes de embarazo, dispuestos a pasar unos mesecitos en mi tierra. ¡Y ya hace 6 meses!

Ésto ha sido un non-stop  en toda regla, tanto para la fiera como para nosotros… ¡Hasta se me han pasado las Navidades o comentar el embarazo en el blog este año! Pero para mí, cuando no se ha podido, en parte, es buena señal. Señal de que se ha disfrutado al máximo del tiempo que hemos tenido. Pero me he propuesto un nuevo “reto”: aunque a veces no pueda escribir texto, a partir de ahora intentaré al menos irle dedicando ilustraciones. Porque luego pasa lo que ahora, que se me quedan (de nuevo) muchas cosas por contar o que simplemente me gustaría que formaran parte de este recuerdo que para mí es el blog, y, ¡no están!

Yuta está mejorando muchísimo el español día a día, y si no va mejorando más es en parte porque es muy reservado y por otra que en casa el idioma principal es el catalán. Parece una tontería pero puede costar horrores hablar a tus padres (y viceversa) en otro idioma que nunca has tenido necesidad de usar para con ellos. Pero lo vamos consiguiendo, cuesta pero creo que cuando ya sea hora de volver a Japón es cuando realmente nos habremos acostumbrado y ya no servirá de nada! jajaja

Por otro lado el monstruito de casa está a tope. Pero cuando digo a tope es que a veces me llegan a dar ganas de dejarle un par de horas a todo aquel que me dice “¡qué majo!” o “¡qué bonito es!”. Pocas veces puedo decir que haya tenido fiebre o estar mal, pero en Navidad tuvimos un inicio de pneumonia que nos ha marcado un antes y un después en casa. No exagero cuando lo digo, le cambió la personalidad. Se pasó un mes y medio tras eso escupiendo a la que le decías algo, un “mama mama” de narices (seguimos pero ni comparación”, hasta si cualquiera de la familia le decía algo levantaba la mano como si fuera a ir a dar un golpe o lo intentaba con los pies…. Otro día hablaré de cómo fue la integración en el Espai familiar al que vamos, fue dura en muchos aspectos, pero es que ni punto de comparación con el cambio que causó en el peque esas dos semanas de fiebre. Pero bueno, ahora ya ha ido mejorando, empieza a volver a su cama a pasar la noche aguantando más en pedir teta (otra que tuvimos.. que a la mínima lo tenía llorando en cuanto lo dejaba ni que fuera dormido. ¡Y lloraba dormido profundamente! Pero o estaba pegado a mi o..¡nanai !) y a mostrar interés en la comida como antes. Y yo, sinceramente, ¡¡vuelvo a ser una mami feliz!! Pese a que se pasa un poco mucho de brazos.

Y para “Garbancitus II” ya va quedando menos. Estamos de 30 semanitas de nada. De momento ni comparación con cuando Noe, solamente en que nadie diría que estoy ya de 30, porque tengo una barriguita….. que hasta las viejas me miran con mala cara cuando me siento en los asientos especiales del bus. Además, muchas mañanas me levanto durmiendo boca arriba y me miro la barriga ¡Y NO HAY NADA! Sólo como si estuviera más gordita, pero cualquiera diría que ahí hay un bebé. Aunque cuando me pongo ya de pie o de lado vuelve a salir la barriga molona. Pero a la hora de sentirlo ya es otro cantar, con N todo fueron patadas en la parte superior derecha. Ahora es como un cosquilleo que me hace ir al baño más que…  En fin, ¡qué ganitas! De momento N parece que “empieza” a ser consciente, pero es que no me extraña, con lo que ha costado que hubiera panza, ¡aquí ni el Papu se hacía a la idea! Qué ganas de que llegue el día del parto. Volverá a ser como hace casi tres años en casa, pero esperamos que esta vez sea menos exprés que el anterior y lo podemos disfrutar un pelín :)

Ai ai aiiiiiiiii!!! ♥

El tiempo vuela y, ¡empieza el bilingüismo!

Ya llevamos tres meses en Barcelona. ¡Y NO HEMOS PARADO!

Septiembre fue el mes de la adaptación tanto familiar como con el entorno. El que más notó el cambio esta vez fue el peque: empezamos a ir al espacio familiar de la Casa dels Colors donde empezó a tener contacto con otros niños, algunos de su misma edad. De tener que empezar a aprender a compartir (ufff) sobretodo el espacio (uff ufff!). Octubre fue un mes de relax que nos tomamos de “vacaciones” familiares. Fuimos a Londres donde disfrutamos de lo lindo y el resto lo pasamos disfrutando de nosotros mismos. Y noviembre, este mes que ya pronto termina, ha sido el mes de volver a la rutina. Y de nuevo, el mes en que Noe ha tenido pequeños cambios en su día a día, entre ellos: cama, cochecito, fiebres (la primera vez que no son de un día por los dientes) y empezar la dura batalla de imponerse a… ¿todos?, vamos, lo tenemos todo revolucionado.

A algunas de las cosas mencionadas les dedicaré alguna que otra entrada porque se lo merecen, pero hoy quería hablar de nuestro bi y futuro trilingüismo.
La fierecita tiene ahora dos años y ocho meses. Pese a ser muy charlatán, nunca repetía más que tres o cuatro palabras contadas “hola“, “mama“, “papa“, “cotxe“, “bye bye“, “aigua“. Ésto hasta justo llegar a Barcelona, donde de repente, será por la motivación de ver los abuelos, escuchar a otros niños, la televisión.. de repente le dio por repetir mucho más. Y no será porque yo en Japón no le hablara, ¡los que me conocéis ya sabéis que me encanta hablar! Pero mira, algo le empezó a motivar.
Paralelamente, por las tardes, para dejarme empezar a poner las pilas con el trabajo, Yuta empezó a llevarlo un par de horitas al parque. Coincidiendo en que le gustaba ir repitiendo palabras, empezó a imitar todo lo que papá decía y, de repente, empezó el bilingüismo: A la mama, a la iaia y a l’avi, se nos dirige en catalán, mientras que al papa se le dirige en japonés.
Puesto a que hasta ahora siempre ha pasado más horas conmigo, tiene poco vocabulario en japonés, eso sí, los “kocchi” (aquí), “acchi” (allí), “doko?” (¿donde?), y “nani?” (¿qué?), suenan a punta pala! Aunque desde nacer siempre ha demostrado entender al papa, lo poco que le/nos pedía era con las cuatro palabras que tenía en catalán o señalando. Pero es que los enanos son fantásticos, ¡increíbles!

Eso sí, últimamente dos palabras en concreto que me decía en catalán “colom”/”hato” (paloma) y “gos”/”inu” (perro), ha pasado a decirlas en japonés. Y como en Barcelona no hay ni perros ni palomas…… cof! cof! Ironías fuera, estoy de hatos y inus hasta el moño! jajaja

hato paloma-theinomatas-Mireia Moreno

¡¡¡¡PERO ES TAAAAAAAN BONITO!!!!

Eso sí, siempre hay quien anteriormente te ha intentado dar por saco con el tema, aunque son simples anécdotas.
A los 6 meses una comadrona japonesa me dijo  que “tienes que hablar a tu hijo solamente en japonés porque vive aquí y no sabrá japonés” a lo que contesté que yo era de una zona de España donde nos criábamos entre el bilingüismo y aquí estaba, como una campeona encima hablándole japonés, y pudiendo hablar francés incluso inglés, que sus teorías eran incorrectas y mientras su padre le hablaba japonés siempre.
Y el último fue conflicto con mi suegra y mi cuñada, donde en vez de comentar, se me acercaron realmente preocupadas sobre el futuro del niño y quejándose que solamente decía palabras en catalán (con dos años) y que tendría problemas cuando fuera a la escuela… a lo que simplemente conté lo mismo que a la metomeentodo anterior más que les agradecía su preocupación pero que por favor no quería que se metieran en nuestras formas de educar o criar al pequeño en el futuro.
Sería genial que ambos casos se dieran cuenta poco a poco (pese que la primera no tendrá ocasión) de lo muy equivocadas que iban! jijiji :P

¡Buen fin de semana a todos!

B A R C E L O N A

Las oportunidades o se cogen o se pierden, y, en nuestro caso este era el momento adecuado para hacer tal locura: venir a Barcelona.

Lo pensamos, repensamos, y requetepensamos… y aquí estamos tras meses de preparar papeles, organizarnos, mentalizarnos, dejar todas nuestras pertenencias en casa de los suegros, decir adiós a nuestro querido coche, un trabajo y una vida sumamente estable. Pero dicen que los cambios son para bien, y con esa idea en mente aquí estamos. Somos semi-okupas en casa de mis padres a falta de hogar, pero con ganas de disfrutar de estos meses a tope (y de la familia, que personalmente, me moría de ganas!). Vivir 5 personas puede ser complicado a veces, pero creemos que si todos ponemos nuestro granito de arena puede funcionar, y.. básicamente, si no hubiera sido por todo el apoyo que hemos recibido de su parte, puede que no estuviéramos aquí.

Durante estos meses Yuta estará estudiando catalán y español, de hecho empezó a ir a clases del segundo a los tres días de llegar en un curso intensivo, ¡es un crack!. Y, por otro lado, queremos aprender de la cultura del país, de la gente, y conseguir combinar ambas culturas  lo mejor que podamos. Son dos culturas en ocasiones contrarias y muchas veces chocantes (al menos en nuestro caso), cosa que nos ha provocado algunos roces que queremos aprender a evitar al máximo, entendernos mejor y vivir con lo mejor que nos puede ofrecer cada una de ellas. La japonesa la tenemos ya “medio controlada” por mi parte, así que ahora es el turno  de Yuta VS carácter mediterráneo ;)

Esta mini-etapa la afrontamos con muchísimas ganas e ilusiónes en muchos sentidos. Ya os iré contando qué tal va la experiéncia, o  ¿puede que Yuta sea quien escriba pronto?

¡¡¡¡HOLA BARCELONA!!!!

Él y yo

tatataaa

Han pasado casi seis meses desde mi última entrada, seis meses que necesitaba para mi, para nosotros y para el peque. Ha habido de todo, como en las buenas casas: lágrimas, enfados, risas, momentos mágicos… vamos, de todo todito. Pero aquí estamos de nuevo, con energías renovadas!

La desconexión en muchos aspectos ha sido muy positiva, aunque ha llegado el momento de empezar a ponerme las pilas, porque el blog es tan sólo una excusa para dibujar a diario, de escribir y de expresarme al mundo, y me gusta, ¡no lo negaré! Pero cuando estás lejos es una forma de evadirte de ese mundo en el que eres (aún) la extraña.
Y ya no hablo simplemente del blog, sino ya de conciliar… ponerme de nuevo con las ilustraciones, moverme e intentar avanzar en mi carrera profesional, punto en el que quedé estancada en cuanto me convertí en madre. Llevo poco más de un año repitiéndolo una y otra vez, intentando en vano ponerme las pilas, y una y otra vez admito que he fracasado. Pero no me he dado cuenta hasta hace poco del por qué, y es que, mi hijo es un niño de alta demanda.
Me ha costado horrores, un año entero, aceptar que intentara lo que intentara, no conseguiría mucho. Me frustraba mucho, pero ahora me doy cuenta de que si no podía ser, lo mejor habría sido tomármelo con más calma, disfrutar de lo que estaba viviendo en su plenitud y dejar que el tiempo hiciera lo suyo. En cambio, yo misma no lo he vivido bien. Para mí, una de mis necesidades era ponerme a dibujar y no podía, todo el día pegada al pequeñajo y lo máximo que llegaba a hacer de más eran comidas y mantener la casa al flote. Cuando llegaba la noche, hacía la cena y caía redonda. Parecerá una tontería, pero eso a mi me “estrangulaba”.
Poco antes de hacer los dos años, Garbancito hizo un gran cambio cuando menos lo esperaba. Pese a seguir siendo muy demandante, sobretodo porque no le gusta que yo haga la mía y quiere que esté “omnipresente”, ni que sea mirando lo que hace sin participar,ha empezado a separarse poco a poco. A dejarme incluso toquetear un rato el ordenador sin la necesidad de tener que venir a toquetear las teclas. De ayudarle a montar las vías del trenecito y estar conduciendo trenes durante minutos incluso horas. De querer que le ponga una película y estar tranquilo mirándola. Lo admito, ¡esos ratitos me dan vida! Eso sí, empiezo a ver a Tatáaaata (Totoro),  Dumbá (Dumbo), y Holiiiii (Ben and Holly) hasta en sueños.. c’est la vie.
Pese a todo, una cosa no ha cambiado: y es que ya puedes ser su padre, su abuela, su tía marchosa, quien quieras, que el niño es “pro-mama” cuando él lo quiere/necesita. Pero en estos últimos meses he aprendido a aceptarlo, a valorarlo. Él es así, tiene muy claras sus prioridades y, sobretodo, no va a cambiar.
Nunca imaginé que ser madre sería tan bonito y a la vez tan peliagudo.
Nunca imaginé que se pudiera querer tanto…

… ¡Y es tan difícil a veces!

He aprendido una gran lección en estos meses, y se llama respeto.
Porque aunque solamente tenga dos años, él es él. Es la cosa más dulce del mundo y un bichillo de cuidado al mismo tiempo. Un loco por los coches y los trenes. Vergonzoso hasta niveles insospechables, pero showman a la mínima que no le miran. Acróbata y saltarín, pero maniático con ensuciarse las manos. Le gusta cantar, hablar y dar explicaciones larguísimas, dar abrazos a los conocidos y lanzar besos a tutiplén.

Este es el Noe de ahora, y a mi me tiene enamoradísima :)

Daaaaaaan ¡DAN!

¡Ya estamos de nuevo por aquí, con más ritmo que nunca!

daaaaaanDAN!

Últimamente en casa vivimos al ritmo de “daaaan ¡dan!“, entre saltitos, aplausos, risotadas, coches de juguetes, saludos a trenes, obsesiones por los toboganes,…y unos monólogos canturreando de aúpa (¡no calla ni a la de tres!). Y alguna rabietilla.

Pero debo confesar que esta vez, volver a la realidad tras tres meses de estar con “los abuelos” me ha pasado factura. Se echa de menos el calor familiar, tan distinto por estas tierras, pero sobretodo ha sido plantearme que la vuelta a Japón equivaldría a ponerme las pilas de nuevo con el trabajo, lo que más me está costando (aunque os os diré que poco he conseguido -que no digo nada-). Pero poco a poco, creo que es algo complicado que se ha de ir consiguiendo con tiempo y sin presiones; además, os debo confesar que ¡soy MUY débil! y verlo allí, trayéndome juguetes y cosas para que esté por él, me puede demasiado ;)
¡¡La madre también necesita re-adaptarse!! jajaja

Pero bueno, el tiempo vuela así que a seguir con ritmo y alegría en el cuerpo:
“En Jan Petit quan balla,
balla balla balla….” 🎶

(El dibujo de esta entrada ha sido un poco “experimento” :P)

“Guste o no guste, YO SOY SU MADRE”

(Nota: Con este escrito no pretendo ofender a nadie. Es mi mera opinión a pesar de que algunas -sobretodo mujeres- la compartamos. TODOS los ejemplos y más han pasado en España, admito que en Japón se nos ha respetado en todo momento. Y pese a estar escrita en tono serio, porque el tema un poco lo es sobretodo en los primeros meses de vida del bebé, está escrito con comentarios un tanto irónicos y con puntos destacados porque se hacía más entendible que si hubiera escrito un monólogo ;) )

Puedes pensar mil cosas bonitas viendo esta imagen, y creo que todos coincidiríamos en unas cuantas: cogiendo la mano del peque, ayudándole a caminar, … Pero, ¿qué pasaría si os digo que esta mano le está cogiendo por la muñeca? ¿No os da otra sensación? ¿Cambiaría algo a vuestro parecer?

mans

Este será un “post-reivindicativo” dedicado a esos extraños que nos invaden nuestro espacio vitalomaternal en los momentos menos esperados.
Y es que hablando con algunas madres, muchas hemos coincidido una y otra vez en las mismas quejas desde el nacimiento de nuestros pequeños.

Así que hoy voy a hablaros de los casos que me he encontrado y me han dejado más atónita hasta el momento.

El primero fue tras el nacimiento, en el famoso día dos. Siendo domingo de Ramos apareció toda la familia por casa muy a pesar de lo que yo deseara para ver a Garbancito y, sobretodo, con la “excusa” de despedir a Yuta. Desde hacía tiempo yo iba metiendo cizaña en que quería que se respetaran mis deseos de no coger al pequeño las primeras semanas tras el nacimiento pues, si quería dejarlo a alguien, ya sería yo quien decidiera, sin presiones ni obligaciones.
Debo confesar que por lo general la familia se comportó genial, y una vez más os doy las gracias si me leéis. Pero alguien me fastidió ese momento tan especial y sacó de la manera más simple un instinto animal que no supe hasta ese mismo día que tenía escondido en mi interior.
Vinieron tíos, primos, tíos segundos, abuelos… Sí, todo lo impensable y más. Así que ante la llegada de una segunda tanda, Yuta y yo decidimos ir a cobijarnos a nuestra habitación y descansar un poco de tanta gente. Los oíamos de fondo pero decidimos hacer una siesta larga y, cuando pasó un buen rato coincidimos en que ya era momento de ir a presentar al pequeño ante la multitud (es lo bueno de estar en casa). Le dije a Yuta que lo llevara, ya que a mí me daba la sensación que si era él quien lo cargaba, nadie tendría las narices de tirársele encima, al menos la que yo creía que tenía puntos para ello. Mal acierto, pues una de las invitadas se acercó a Yuta en cosa de segundos:
– ¡Yuta! ¿Me lo dejas? – dijo con una gran sonrisa en la cara.
– ¡NO! – soltó tan fresco el otro mientras le devolvía la sonrisa y se tiraba a Garbancito hacia su pecho.
Entonces, sorprendentemente me dejó con la boca abierta (o facepalm como dicen los modernos), pues cogió al pequeño de los brazos de Yuta.
Había hecho una promesa a mi madre de que no soltaría una gorda si en algo me tocaban las narices. Eso sí, a cambio le hice inconscientemente una mirada que creo que nunca olvidará. Y es que mientras ella hacía “cuchí-cuchá”, no os digo lo que veía yo…

Así que TIP 1 ) Para los que no sois padres o vayáis a ver a algún recién nacido: NO, NUNCA, ¡NEVER! NI LOCOS A MENOS QUE LA MADRE OS LO OFREZCA, COJÁIS POR VUESTRA CUENTA UN RECIÉN NACIDO (si lo hacéis, que sepáis que en nuestra cabeza os estamos comiendo hasta los sesos! No, en serio, es un momento muy delicado y que tenemos las hormonas a un nivel máximo, hemos pasado 10 meses separadas de un pequeño ser al que acabamos de abrazar, y estamos experimentando muchos sentimientos y nuevos acontecimientos en cosa de horas. ¡Poca broma! En todo caso si os morís de ganas preguntad, pero no por vuestra cuenta).

A los tres o cuatro días tras el nacimiento de Garbancito, Yuta lo llevaba en el fular, todo pequeñito él. Nos fuimos a hacer una comida de despedida con mis padres por el centro de Barcelona coincidiendo con los pasacalles de Semana Santa. En una de las calles nos cruzamos con una mujer y su preñija (preñi + hija), quienes pararon a Yuta y se avalancharon a tocar la cabeza del pequeño bajando la tela del fular que cubría la cabeza de éste. Posteriormente se dedicaron a meternos el rollo de lo súper-hiper-mega preñadísima que estaba la moza. (Estuve muy a punto de decirle que esa mañana al pesarlo con la báscula de tela el peque se había meado en toda la cabeza y que la comadrona sólo lo había secado un poco por encima… ¡Lástima!)

TIP 2 ) SI NO CONOCES A LA MADRE NUUUUNCA TOQUES AL BEBÉ, Y SI LA CONOCES: PREGUNTA. ¡DA MUCHA RÁBIA NO TENER VOZ NI VOTO! (Nos dan ganas de limpiarlos hasta que les salga brillo de lo que nos puede llegar a molestar, y recordad, años después os recordaremos, e aquí la prueba) – MUCHO MENOS BAJAR LA TELA DEL FULAR O SUBIR LA CAPOTA DEL CARRITO (y como nos los despertéis hasta vodoo os podemos hacer!! Que con lo buscados que son los momentos de paz y tranquilidad como para que nos lo fastidiéis!).
*Sobretodo las que los llevamos en mochilas o fulares nos sentimos más invadidas puesto que tocándolo nos estáis tocando directamente a nosotros. Y aquí es cuando os pregunto: ¿os gusta que un desconocido os toque?

La tercera a destacar fue quizá la más desagradable de todas. Íbamos a subir al autobús y la señora mayor-no-tan-mayor que estaba sentada en primera fila al lado de la máquina de los tickets se tiró, literalmente, sobre nosotros para tocar el pié de Garbancito. Me sentí “violada” (espacialmente hablando).
Curiosamente calmada y con ganas de pasar del asunto le solté:
– No le toque el pie a mi hijo, por favor señora.
Y continué, pero ésta se indignó como si no hubiera mañana y bien fuerte para que todo el autobús se enterará de todo:
– ¿Y quien eres tú para prohibirme tocarlo?
– Pues su madre, vamos.
– ¿Y?
– Pues que yo sepa por ahora yo decido por mi hijo.
Después de eso siguió hablando con gente de su alrededor diciendo lo mala que era, y el derecho que tenía a hacer eso que reclamaba. Finalmente le dije que yo no iba y le tocaba su culo, así que ella no tenía derecho a tocar nada a mi hijo. Porque a ver, seamos sinceros, un desconocido, ¿quien te dice que se ha limpiado las manos tras haber ido al baño o tocado depende qué? Que no, que no!

TIPs 3 y 4) Me reitero que los bebés no se tocan, pero sobretodo, SI ALGUIEN CERCA TIENE UN BEBÉ, PRIMERO DE TODO LIMPIAROS LAS MANOS!! (Quizá así tenéis más minipuntos para que os lo dejen manosear ;) ) Y, sobretodo, UN NO ES UN NO, YA SEA TOCAR, DEJAR HACER “X”, DAR DE COMER, … CADA UNA TIENE SUS GUSTOS Y PREFERENCIAS Y TU NUNCA ESTARÁS EN TU DERECHO DE IMPONERLAS (de nuevo pregunta, tienes las de ganar).
✳︎Este TIP número 3 deja de ser válido cuando el bichito en cuestión (aprox. 5-6 meses) se tira a brazos de desconocidos, llama a que le rían las gracias y quiera tocar las manos arrugadas de todas las viejas majas que te cruces. Y, sobretodo, cuando ya hace guarradas como jugar con sus propias babas que se le han caído en el suelo de la calle y acto seguido se pone la mano en la boca. Entonces ya sólo nos queda decir “Ohmmmmmmmmmmmm” y repetirnos una y otra vez que “lo que no mata engorda” mientras cerramos los ojos ;)

Por último tocaré un tema que me ha estado tocando las narices desde hace cosa de dos semanas. La situación es más o menos así: persona random ve a tu hijo caminando a tu lado y le va a decir cuatro chorradas. ¡Me encanta! Pero entonces el niño o pasa o se cohibe ante tal situación -normal, es un total desconocido- por lo que esta persona decide coger al pequeño por la muñeca en vez de la mano. Garbancito reaccionó echándose atrás.
No sé vosotros qué opinión tendréis al respeto pero cuando le coges a alguien por la muñeca suele ser para “privar de que haga algo” porque no te guste o te parezca peligroso, u “obligar a” por el motivo que sea. Así pues, no me parece la manera más correcta de tratar a un bebé si eres un desconocido (si la madre te ha dejado a cargo del pequeño es NORMAL que ejerzas como tal).

TIP 5 ) HABLAR, HACERLE MONERÍAS, VAMOS, COMUNICARSE CON EL PEQUEÑAJO ES BIEN. COGERLO SI NO QUIERE, ¡MAL! (Todos deseamos que nadie nos invada nuestro espacio vital o personal, pero cuando se trata de un bebé no lo vemos como que a él también le puede molestar. Es muy fácil:
1. Ofrécele tu mano
2. Si por su cuenta decide acercarse, pues perfecto. Si no va, toca aguantarse como un campeón!
Y os digo lo mismo ya tengas 20, 40 o 80 años, un bebé no sabe diferenciar como los adultos).

Así que aquí os dejo estos “miniTIPS” por si os pueden ayudar en algún futuro cercano, lejano con amigos o familiares, o gente de la calle mismamente. Para que nos entendáis. Porque actuando bien y con conciencia nos ayudaréis a que las madres se sientan más cómodas y, sobretodo, RESPETADAS!


Editado: Con esta entrada os pido que no os confundáis, que yo quiera que se me respete en este sentido (sobretodo cuando era recién nacido a seis meses), no quiere decir que todo el mundo deba hacerlo. Si os gusta que la gente desconocida les coja y toque, me parece bien. Pero eso no quiere decir que a todos nos guste y también se debe respetar. Pero creo que es tan simple como preguntar, que creo que no cuesta tanto ni debe ofender “tanto”. Soy la primera que me gusta que le digan cositas a Garbancito, siempre lo respeto y si éste da la mano jugando porque la persona le ha caído en gracia, no digo nada y me convierto en mera expectadora orgullosa de lo sociable que es él como muchos saben de primera mano. Todo depende de donde, como y quien, evidentemente.